Entrenadores: ante la soledad, intentemos ser más fuertes mentalmente

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Llevaba un tiempo con la idea rondándome en la cabeza de escribir este artículo y este semana, leyendo a compañeros como Julián Moreno o Maties Cerdà, además de al maestro, Marcelo Bielsa, me he decidido por fin a exponer mis reflexiones.

En mi humilde opinión y como he expresado en artículos anteriores, creo que vivimos por desgracia en una sociedad en la que de manera progresiva los valores humanos están desapareciendo. Entre estos valores, podríamos citar los de compromiso, esfuerzo o solidaridad, que tan necesarios son, tanto en un jugador como en un equipo de baloncesto. Por supuesto, pienso que estas cualidades son entrenables, que los entrenadores tenemos que poner todo de nuestra parte para que los jugadores en categorías de formación las adquieran, pero también creo que los jugadores deben de tener una correcta actitud para ello, y que esto también depende en mayor medida de la educación que reciben en sus casas. Cuando esto no sucede y los entrenadores lo intentamos, casi nunca tenemos éxito, y casi nunca, nos lo agradecen, más bien al contrario, nos suelen culpabilizar de que, por ejemplo, somos demasiado exigentes (eso si no te encuentras a gente con mala idea que para ocultar los defectos de sus hijos, que ellos mismos conocen mejor que nadie, se inventan literalmente cosas sobre nosotros). Ante esta situación, una vez más los entrenadores volvemos a sentir esa soledad.

Entre los valores que citaba anteriormente que están desapareciendo, creo que el ser agradecido con el que te intenta ofrecer lo mejor de sí mismo, es otro que ahora mismo brilla por su ausencia, y los entrenadores, lo sufrimos casi a diario. Yo siempre diré que los que podemos vivir de lo que es nuestra pasión, somos unos afortunados, pero también no sé si coincidiréis conmigo, en que cada vez se está convirtiendo en una profesión de lo más desagradecida. Sólo nosotros mismos sabemos el tiempo de dedicación que requiere el ser entrenador, más aún como es mi propio caso, cuando entrenas a más de un equipo, ya que requiere leer artículos, libros o mirar vídeos para formarte, preparar entrenamientos, planes de partidos, fines de semana jugando o viendo jugar a otros equipos, etc. Pero no queda ahí solamente, porque llega a tu casa un domingo por la tarde después de los partidos con la cabeza en cada uno de ellos, pensando en que si te has equivocado en alguna decisión técnica, que si has tenido bronca con algún jugador, con el árbitro…o todo esto, con el atenuante encima de que el club te deba dinero y estés apurado, ¡casi nada!.

Pues pese a todo, mi percepción es que cada vez los entrenadores estamos peor valorados y no recibimos el reconocimiento suficiente por nuestra actividad. Con esto, no quiero confundir ni coger una actitud de victimismo, ya que ante todos estos condicionantes, pienso que debemos ser muy fuertes mentalmente para vencer a la soledad y poder seguir disfrutando de nuestro trabajo, que al fin y al cabo, es nuestra gran pasión. Además, termino señalando que también debemos de ser justos, porque por suerte, todavía hay gente a nuestro alrededor que saben valorar nuestro esfuerzo y siempre recibimos alguna muestra de agradecimiento por parte de ellos.

“Si temes la soledad,  no seas entrenador” (Javier Imbroda).

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