Hasta siempre, CB Parets

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Hasta siempre, CB Parets

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Llevaba un tiempo sin escribir en este blog personal y he querido retomar la actividad con un artículo contando mi experiencia de esta última temporada. Como casi siempre en la profesión de entrenador, una temporada completa está cargada de vivencias y anécdotas, por lo que resulta muy complicado contarlo todo en un post de este tipo, así que intentaré ser lo más conciso posible.

A final de la temporada 2015-2016 y en un momento en el que por suerte, barajaba más de una opción de cara al siguiente curso, Jesús Doñate (Xavi Espin fue el que me recomendó a él y siempre le estaré agradecido por ello) me llamó para ofrecerme la incorporación a su proyecto y he de decir que desde el primer momento me llamó mucho la atención. Se trataba de formar parte de la nueva Dirección Técnica del CB Parets, club con cierta tradición de baloncesto en la zona del Vallés Oriental (Barcelona), pero que en las últimas temporadas había sufrido un importante éxodo de jugadores, debido mayormente a que el trabajo no se había realizado correctamente (todos los componentes del club me comentaban desde un principio que ese era el principal motivo y cuando yo pude comprobarlo, no pude estar más de acuerdo con ellos).

Cuando decía anteriormente que el proyecto me llamaba la atención, es de suponer que se trataba por encima de todo de intentar revertir esta dinámica negativa de temporadas anteriores mediante una nueva metodología de trabajo. Para esto, en primer lugar el citado Jesús (gran tipo), hasta entonces coordinador de Escuela del club (me llegó a comentar que cuando llegaba a entrenar no disponía ni siquiera de balones…) presentó en la Asamblea de Socios su proyecto deportivo para la siguiente temporada, el cuál fue aprobado por unanimidad, por lo que se puede deducir que había un deseo de cambio por la mayoría de los que se resistían a abandonar el club. Este proyecto estaba focalizado en que hubiera una Dirección Técnica y una Junta Directiva con las ideas claras para convertir al club lo más competitivo posible dentro de sus posibilidades. Junto a Jesús, que sería el Director Técnico, los otros dos cargos de la Dirección Técnica serían un coordinador de equipos femeninos y otro de equipos masculinos. Para la sección femenina, la encargada sería Cristina Moliner (buena profesional y mejor persona), ex campeona de España como jugadora y que su trayectoria como entrenadora la había desarrollado en su totalidad en este club, ya que es el de su localidad y en el que estaba muy ligada. Por lo que a mí respecta, ocuparía el cargo de coordinador de equipos masculinos, además de otras funciones en el club. Después de pensarlo detenidamente y de como decía antes, manejar otras opciones mejores tanto en el plano deportivo como económico, decidí asumir el reto, aceptando la propuesta del CB Parets, por lo que a finales de agosto me incorporé a la disciplina del club.

Justo el día después de mi llegada, tuvimos la primera reunión los tres miembros de la Dirección Técnica y desde ese momento supe que nos entenderíamos bastante bien en el día a día de nuestro trabajo. Justo después, conocí a los miembros de la Junta Directiva y al presidente de la entidad, Oriol Calvet. Se trataba de cinco personas con pocos conocimientos de baloncesto, pero con honestidad y con muchas ganas de trabajar para que el nuevo proyecto aprobado saliera adelante. Junto con Jesús y Cristina, estas cinco personas hicieron muy fácil mi estancia allí desde el primer día, por lo que no necesité período de adaptación alguno. En el plano deportivo, tampoco empezamos con mal pie, ya que nos volcamos en cuerpo y alma desde el principio, siendo conscientes de lo duro que iba a ser, al tener que modificar tantos hábitos negativos que se habían instaurado durante la etapa anterior.

Una de las primeras situaciones comprometidas que nos encontramos fue la posibilidad de inscribir al equipo senior masculino en la categoría de segunda catalana, al quedar plazas vacantes en el último momento.  El equipo estaba confeccionado para competir en tercera y pelear por el ascenso, así que tras consultarlo con la plantilla y los dos técnicos, Dani Collado y Albert Porqueras, optamos por competir en segunda (el resultado final ha sido que el equipo descendió en el tercer y definitivo partido del playoff, habiendo conseguido un total de ocho victorias en la fase regular de la competición, por lo que no se puede considerar el resultado de catastrófico en ningún caso).

A pesar de haber perdido a tantos jugadores del club, contábamos a principio de temporada con más de 200, para un total de 19 equipos, 11 masculinos y 8 femeninos. Poco a poco, íbamos consiguiendo instaurar nuestra dinámica, intentando hacer ver a los componentes del club que todos debíamos de “remar en la misma dirección”. Pero como no podía ser de otra manera, algunos no lo entendían y en el mes de septiembre comenzamos a tener los primeros incidentes. Creo que es evidente que esto sucede cuando te encuentras a gente que no está acostumbrada a lo que es pertenecer a un club con un mínimo de seriedad, por lo que no entienden o lo que es más grave aún, no quieren entender que debe de aceptar unas normas establecidas.

Por citar algunos ejemplos, recuerdo que con un entrenador de los que yo coordinaba, tras haberle insistido en más de una ocasión que no podía perder tanto tiempo en tener a los jugadores “parados” en sus entrenamientos, decidí un día cronometrarle y resulta que sólo había aprovechado la mitad del entreno. Su contestación fue que él se consideraba bueno así y que no iba a cambiar, aunque nosotros no estuviéramos de acuerdo con esa forma de “entrenar”. Por si fuera poco, tanto el Director Técnico como yo no dudábamos en defenderlo ante los constantes ataques de los padres de este equipo, que en esta ocasión, apreciaban lo mismo que nosotros. Apenas unas semanas después, tuvo que dejar el equipo por mutuo acuerdo de todas las partes implicadas.

Por supuesto, en este primer mes de temporada no faltaron algunos “encontronazos” con los de reyes de este apartado, los queridísimos padres y madres. Una historia sonada fue con el jugador de menor nivel del Mini A. Con este niño decidimos que para mejorar, debía también entrar en dinámica del equipo B, ayudando en los entrenos y partidos que no le coincidiera con el A. Por lo tanto, mantenía su plaza con su equipo inicial. Los padres se negaron y amenazaron con llevarse al niño si esto sucedía y así fue. En la conversación que tuve yo mismo con su padre, no dudó en afirmarme que como él pagaba, su hijo jugaba donde él quería (el hombre sabía lo que era un club…). También recuerdo una anécdota en la que una madre de un jugador infantil me dijo textualmente lo siguiente: “Yo te pago a ti y voy a dejar de pagarte”. El hecho “tan grave” que había indignado a esta mujer era que había cortado el entrenamiento del equipo de su hijo diez minutos antes de la hora prevista al considerar que los jugadores no estaban lo suficientemente concentrados y al ser en una pista al aire libre, la mujer mostró un gran temor porque los chavales se quedaron solos durante esos diez minutos. Sí, sí, como he dicho antes, eran infantiles, es decir, chavales de 12 y 13 años ya…

Al margen de todo esto, tanto la Junta Directiva como la Dirección Técnica continuábamos con nuestra labor y la verdad es que a pesar de todos los obstáculos, insisto en que nos sentíamos cada vez más satisfechos por el trabajo realizado. Además, hay que señalar que la mayoría de personas que estaban vinculadas con el club, desde jugadores, entrenadores y también padres, no dudaban en reconocer nuestro trabajo desde un principio, lo que hacía todo más fácil y compensaba lo demás.

Con respecto a temporadas anteriores, Jesús Doñate tenía la idea desde un principio de que los coordinadores estuviéramos en pista con los entrenadores para ayudarles en su formación, tanto a los entrenadores como a los jugadores. Esta idea a mí me encantó, ya que es la forma que a mí más me gusta de trabajar y la que considero más útil. No obstante, tengo que decir que también tuvimos problemas con algunos entrenadores, una vez más, por el mismo motivo: el no estar acostumbrados a trabajar en equipo y el tener que aceptar unas normas establecidas previamente. También, elaboramos una programación específica para cada equipo, así como los conceptos de ataque y de defensa que se debían de trabajar por categoría y que íbamos explicando en las sucesivas reuniones que teníamos con los entrenadores. Si queríamos un club competitivo, para nosotros resultaba fundamental la formación de entrenadores, por lo que aparte de todo el trabajo que nosotros realizábamos con ellos, organizamos dos clinics, uno en el mes de diciembre que contó con la presencia de Franco Pinotti como ponente, y otro en el mes de marzo, dividido en dos sesiones y que también fue dirigido a los padres y Directivos, ya que abarcaba el tema de la relación entre los entrenadores con estos dos colectivos y también con los árbitros. Todo un especialista como el técnico, Álex Pérez, además de cuatro árbitros, fueron los encargados de impartir las ponencias.

Por otro lado, también introducimos a mitad de temporada la posibilidad de que los padres pudieran participar y expresar sus opiniones mediante reuniones por equipos. En dichas reuniones, hacíamos una balance de cómo estaba funcionando los diferentes grupos y les pedíamos la visión a los padres y madres sobre el funcionamiento del club, siempre que no hablaran de aspectos técnicos. Justo en esta época, fue cuando yo personalmente viví la situación más tensa de la temporada y como no, fue con la madre de un jugador premini de primer año. Este niño ha sido con diferencia el que más castigos ha tenido a lo largo de la temporada de todo el club, pero como es “lógico”, su madre decía que era “estupendo”. Tan estupendo que el niño, entre otras cosas, se dedicaba en el vestuario a lanzar botellas o a tirarle la mochila en la ducha a un compañero…

En la recta final de temporada, tuvimos que confeccionar los grupos de cara a la nueva que comenzará en septiembre y aquí pudimos comprobar que todavía había gente que no había entendido el cambio de modelo que habíamos intentado introducir durante todo el año. Y es que algunos/as han abandonado el club por no estar en el equipo que ellos consideraban que debían de estar.

En medio de esta situación y justo una semana después de haber renovado mi contrato de cara al siguiente curso, en el que también sería coordinador de equipos femeninos, me llegó una oferta muy importante de otro club y tras meditarlo muy detenidamente, decidí aceptarla. Fue una decisión muy difícil de tomar, pero tras consultarlo con mis compañeros de la Dirección Técnica y la Junta Directiva (que lo entendieron perfectamente), decidí que era la mejor opción.

No quiero terminar este artículo sin resaltar una vez más que con esfuerzo, ilusión y sobre todo, pasión, se pueden cumplir los objetivos marcados desde un principio, por muchas piedras que encuentres en el camino. Esta temporada hemos contribuido a que se lleve cabo el principio del proceso de cambio que querían todos los miembros del CB Parets, por lo que deseo y espero que tenga continuidad en el futuro a corto plazo.

A continuación, cito a varios de los que han sido mis compañeros de viaje durante esta etapa, ya que quiero darle las gracias por compartir tantos buenos momentos y por supuesto, desearles lo mejor: Cristina Moliner, Jesús Doñate, Manel Ponce, Dani Collado, Albert Porqueras, Oriol Calvet, Cristina Tarrés, Paco Rodríguez, José Luis Jiménez, Alicia Camañes, Vicenç Gamarra, Magda Roselló, Rafa Gordi, Marta Romero, Pere García, Alejandro Gómez, Jordi L Guix.

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