Talento: ¿trabajo o innatismo?

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Talento: ¿trabajo o innatismo?

“Los entrenadores como Bielsa trabajan para que el talento se manifieste” Ander Herrera.

Uno de los temas que suscita más debate es el de cuánto hay de innatismo y cuánto de trabajo en el desarrollo del talento. Este término se ha intentado sistematizar y explicar científicamente con el objetivo de buscar, promover, seleccionar, detectar y desarrollar a los mejores talentos deportivos. Las opiniones siempre hay que contrastarlas, o al menos intentarlo, para ver en qué punto nos encontramos. Es por esto, que he querido reflexionar sobre qué es el talento, cómo se manifiesta y cómo podemos intervenir los entrenadores para desarrollarlo o al menos no limitarlo (Tenía un profesor que me decía, que nuestros jugadores mejoran a pesar de nosotros). Para ello, en este artículo llevaré a cabo una síntesis de ideas sobre contenidos interesantes que sintetizan y explicaran, las recomendaciones prácticas, tanto en el entrenamiento, como en la propia competición (siempre vinculando este término con el baloncesto) que al final del artículo realizo.

Qué dice la ciencia

El talento deportivo necesita de innatismo y de entrenamiento. Dos definiciones sobre talento, podrían ser las siguientes:

Manifestación desde edad temprana de aptitudes para un tipo de actividad deportiva.

Desarrollo de especiales competencias a partir de la experiencia y el entrenamiento.

Estas dos definiciones adaptadas de Ruiz y Sánchez (1997) y Salmela (1997) denotan la relevancia integradora de ambos conceptos en el desarrollo del talento.

Se establecen cuatro niveles para dirimir la existencia de talento o no para la práctica deportiva:

Aptitudes (características de las personas, innatismo)

Habilidad (tareas concretas resueltas con eficacia)

Competencia (integración de habilidades)

Capacidad (transferencia a otros ámbitos o contextos)

El rendimiento deportivo necesita no solo de aspectos técnico-tácticos óptimos, sino de condicionantes físicos y psíquicos que diferencian a los jugadores que catalogamos como “talentosos” de los demás. Anteriormente, el concepto de talento se ha asociado principalmente al innatismo, pero para llegar a la condición de experto (posterior al talento) también es necesario tiempo, trabajo, un correcto proceso de enseñanza-aprendizaje (cualitativo) y voluntad personal. Por tanto, es indispensable que se den buenas condiciones genéticas y CONTEXTUALES.

Algunas de las características que definen al jugador talentoso son, según Alberto Lorenzo (mencionando a Abernethy):

Resuelven en menos tiempos los problemas deportivos-motrices que se manifiestan

Utilizan de forma más rápida y eficaz la información relevante

Anticipación (el cerebro es capaz de anticiparse a lo que puede suceder)

Atendiendo a un artículo de Alberto Lorenzo sobre el talento deportivo, toma las siguientes conclusiones:

La selección precoz del talento para un tratamiento específico y especializado se ha mostrado completamente ineficaz

Talento depende de la perspectiva pedagógica y biológica. En la primera en el entrenador tiene una función clave (también la cultura deportiva de la familia)

No se puede universalizar la selección y captación del talento. Todos los deportes tienen características que lo hacen únicos.

El cerebro como eje vertebrador

Últimamente se está utilizando el término de Neurociencia en contextos deportivos, ya que ésta explica por qué somos como somos.

Debemos diferenciar entre talento motriz y talento deportivo. El talento motriz es el que se construye antes de los 9 años, mientras que el talento deportivo se construye a partir de ese talento motriz. Por tanto, sin una buena base básica y genérica de motricidad en las primeras etapas, muy difícilmente desarrollaremos talento deportivo. El talento motriz depende un cuerpo determinado, de la capacidad coordinativa y de NUESTRO CEREBRO.

Si no se tiene una base motriz extraordinaria, difícilmente se llegará al alto rendimiento. Pero todo parte del cerebro, todos los grandes deportistas tienen un excelente cerebro (en su modalidad deportiva, son inteligentes motrizmente). Es por ello, que el entrenamiento necesita de impactos emocionales y de carácter gratificante y exploratorio.

El cerebro necesita alimentarse para crear y activar el SN, pero esto se produce significativamente antes de los 9 años de vida, donde el nivel de neuroplasticidad es mayor y la posibilidad de nuevas conexiones sinápticas también.

Autores determinan que son necesarias 10000 horas de práctica motriz cualitativa y cuantitativa antes de los 9 años, siendo indispensable el desarrollo de las capacidades coordinativas (como ambidiestrismo y bilateralidad) por encima del desarrollo de cualquier cualidad física. Tenemos que cambiar la mentalidad para desarrollar deportistas con PERSONALIDAD MOTRIZ permitiendo que el jugador PUEDA TRABAJAR CON INCERTIDUMBRE y mostrando gran ADAPTABILIDAD a los diferentes estímulos motrices (como la oposición) que se manifestarán en etapas posteriores.

Si el deportista desarrolla capacidades coordinativas y polivalencia motriz básica aumentarán las posibilidades de entrar de forma excelente al deporte más específico y especializado, donde hasta que acaba la etapa formativa serán necesarias otras 10000 horas para lograr la excelencia deportiva.

En síntesis, el entrenador SÍ influye en el proceso de logro de la excelencia deportiva. El talento ayuda, pero no es lo único. Los entrenadores debemos RETAR de forma constante y novedosa, en situaciones variables y con estrés competitivo. Todos los entrenamientos deben tener EMOCIÓN para dar continuidad, nutrir de experiencias y dirigir correctamente el talento del que disponemos. Estas emociones favorecen la plasticidad e interconexiones neuronales por medio de la utilización de la variedad estimular.

Cada vez es menos común encontrar talentos deportivos, ya que la primera etapa (el desarrollo motriz, talento motriz), no se completa al 100% porque YA NO HAY CALLE. Qué quiero decir con que ya no hay calle, pues que las mejores y más diversas manifestaciones motrices se dan de forma espontánea cuando el niño juega, comparte, explora, investiga… EN DEFINITIVA, SE DIVIERTE MOTRIZMENTE (y socialmente). En la actualidad, la sobreprotección y el uso de nuevas tecnologías dificulta que el niño “tenga arañazos” por jugar… Aspecto clave en su desarrollo psicomotor integral y que es la piedra angular de la consolidación de grandes talentos deportivos.

Cada vez adelantamos más la captación y eso es un error, porque no se desarrollan las capacidades coordinativas generales (el llegar antes es inapropiado)

¿Qué nos aporta incluir la neurociencia en nuestros entrenamientos?

Saber gestionar la memoria y experiencias motrices

Búsqueda de tareas que generen la curiosidad, atención, aprendizaje y memorización. Para ello, el entrenamiento debe sorprender, retar-desafiar, que aprendan a equivocarse y asumir responsabilidades.

CONCLUSIONES: Transferencia al ENTRENAMIENTO

Los grandes entrenadores deben concentrarse en una mejora técnico-táctica del juego por encima de los resultados, de modo, que el jugador comprenda los porqués, el para, el cuándo, de las acciones del juego (realmente interacciones porque cada acción provoca un efecto en compañeros y adversarios). En definitiva, los grandes entrenadores ENSEÑAN A PENSAR y deben buscar los siguientes aspectos en su entrenamiento:

Diversidad en la práctica para nutrir de EXPERIENCIAS VARIADAS, NOVEDOSAS Y CON TRANSFERENCIA POSITIVA.

Adaptar el entrenamiento a las expectativas de excelencia, adaptadas y/o ajustadas a la realidad individual de cada uno.

Ser sistemático, constante e insistente en aquello que los entrenadores consideramos como fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Gestionar el error como una parte inherente al entrenamiento e indispensable para continuar avanzando para conseguir cualquier objetivo deportivo individual y colectivo.

Aportar valores ÉTICOS en el ámbito deportivo (deberían ser indisociables) que puedan extrapolarse a otros ámbitos.

Saber y respetar que el deportista es el ÚNICO PROTAGONISTA DE TODO EL PROCESO. Por tanto, debemos involucrarlo de forma activa.

Como entrenadores debemos generar motivación e ilusión en todo el proceso

A continuación, propondré un esquema resumen sobre “pautas” para realizar sesiones de entrenamiento y algunos ejercicios de toma de decisiones, muy simples que fácilmente sirven como guía para pensar múltiples posibles variantes.

Debemos tener en cuenta aspectos ESPECÍFICOS DE NUESTRO DEPORTE, principalmente los aspectos cognitivo-emocionales como la presencia de oposición a partir de la cual deberemos adaptar nuestro repertorio técnico y táctico.

Variación y aleatoriedad de la práctica

Vivenciación con transferencia real

Trabajo de diferentes tipos de feedback: EXTERNO e INTERNO)

Entrenamientos que SIMULEN (aunque difícilmente lo harán por completo) la competición

Gabo Loaiza Pérez (@gaboloaizaperez)

Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Entrenador Superior de baloncesto

1º Màster RETAN (INEFC) Rendiment Esportiu tecnificació y Alt Nivell

Entrenador en JAC-Bàsquet Sants (Infantil 04, Junior Femení y Senior 1ª Catalana)

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